Mayombe/Otros

De agresiones y brujerías…

15121547300x200brujeria-internaA muchos les ha sucedido el hecho de acudir a una consulta y saberse, a través de la misma, víctima de algún tipo de agresión o trabajo. Cabe destacar que es imprescindible, a la hora de consultarse (o “registrarse” como muchos decimos en el argot de la religión, bien fuere Mayombe, bien Osha/Ifa), estar plenamente seguros de estar frente a una consulta legítima, dispuesta por un religioso iniciado y capacitado para tal labor.

Tal vez más adelante dediquemos un artículo exclusivo a este asunto, con el fin de ayudar al neófito a saber identificar y diferenciar este asunto. En este artículo partiremos de la idea de que la consulta es factible, fiable y certera, con el fin de abordar la cuestión concreta que nos ocupa.

El motivo de la consulta puede ser variado, el consultante puede acudir a causa de verse en un agujero de problemas sin fin, o bien a causa de una insatisfacción permanente, y de origen inexplicable, que le sume en un estado de desprovecho vital. Bien puede ser un problema muy concreto… todo por citar sólo algunos rasgos característicos que intuyen un trabajo inmerso en contra de él. Técnicamente, y si todo se conduce como es debido, el trabajo será identificado y neutralizado como el fundamento mande.

Sin embargo, en otros casos la persona se encuentra perfectamente bien y su consulta es rutinaria, siguiendo alguna costumbre de su familia religiosa. Tal vez, acuda por un problema de fácil solución y ajeno a cualquier mano mal intencionada; sucede, pues, que la consulta (recordemos que suponemos certera y legítima) desvela una terrible agresión que merece ser tratada con urgencia

¿Que ha ocurrido?

Hay una extraña manera de pensar, entre las personas (generalmente poco conocedoras), de que una agresión, para considerarse tal y efectiva, es como un arma de fuego. Sintiéndolo mucho, aquellas personas que piensen así deberán de seguir disfrutando en familia de la saga británica de Harry Potter, aquí las cosas funcionan de manera muy distinta.

Algunos autores, de manera muy aventurada, han afirmado que la Nganga es algo rápido cuando se realiza un trabajo dedicado a dañar a otro ser humano. Han masificado la idea del profano, que solo puede mal-intuir de qué trata todo esto, como ocurre con cualquier otro sistema mistérico e iniciático protegido por juramentos de secreto en la iniciación, de que el trabajo cuan más rápido, mejor hecho está. Error. La mayoría de las veces, tanta rapidez (perfectamente posible, por supuesto, por la naturaleza energética densa de la Nganga) sólo denota el desdén del Ngangulero. Un golpe, apenas de capacidad, que podría causar un mal a una persona… pero definitivamente no el mayor.

Cuando el Ngangulero (y ocurre de modo idéntico en otras tendencias ajenas al Mayombe) desea realmente hacer un mal… uno de verdad, para empezar su obra llevará no poco tiempo, ceremonias en diferentes lugares, durante diferentes épocas dependientes de XXXXX astros y otros fenómenos, baños con ciertas hierbas para protegerse de las fuerzas con las que pactará, etc, finalmente el mal será alojado en la persona. Un mal de este tipo es un mal constante, de tipo cancerígeno, que latente atrapará las diferentes facetas de la vida de su víctima y lo conducirá a un final premeditado por el enemigo. Todo este proceso es largo, y el veneno introducido a la persona permanece con ella por un período nada corto, de un modo gradual se alojará haciéndose más y más difícil de retirar. En determinados casos, incluso puede verse provisto de un elemento de contagio hacia las personas que conviven en la intimidad con la víctima, que aunque no recibirán el núcleo de tanta influencia, se verán contagiados… cual mal olor que desagrada a todos los presentes.

Siendo ajeno al culto del Mayombe, nadie va a explicarle las latitudes tan horribles del universo con la que un sacerdote en Nganga, de verdadero conocimiento y profunda maestría, podría llegar a pactar. No todo es Nganga, no todo es Nfumbe, y quien piense así está verdaderamente limitado. Tanto es así, que el propio conocimiento de ciertas materias, de por sí repugnantes, lleva implícita la enseñanza del motivo por el que el sacerdote en Nganga no debe de utilizarlas… Esto convierte, afortunadamente, estos casos en asuntos aislados y motivados por poderosas razones que difícilmente se presentan en la vida (vuelvo y digo ¡afortunadamente!).

No entendamos esta potestad exclusiva de los Nganguleros: Babalawos y Oloshas son igualmente partícipes de muchos secretos. Mismas energías interpretadas por culturas diferentes, y por ende con sistemas y métodos diferentes y acordes a su lenguaje mito-astral. Tampoco entendamos esto como una herencia exclusiva de la afrocubanía, ni la africanía en general; cometeríamos un error estupidamente prepotente.

Es perfectamente posible, pues, acudir a una consulta sin daño ni perjuicio, hasta rutinaria, y ser conocedor de una agresión latente que la persona no ha sufrido o las cosas que ocurren son tan sutiles que jamás hubiese imaginado.

El cuidado y la habilidad del religioso en estos casos es importante, la misión del religioso no es cometer un mal mayor dándole a la persona, a la que debe de ayudar, una preocupación extra que llegue incluso a activar aún más el trabajo que tenga tras de sí. La psicología en estos asuntos es muy importante, el saber transmitir, a quién decir de una manera y a quién de otra; pese a que el compromiso religioso de franqueza está vigente en todos los casos.

No todos los trabajos agresores se quitan de la noche a la mañana, el cuidado al manejar estos asuntos es vital. Comprender la naturaleza de la agresión es importante cara a abordarla con la suficiente capacidad, el respeto hacia la posible astucia del agresor es conveniente también, evitando así sustos innecesarios frente a posibles trampas implícitas en la propia agresión.

Cabe destacar, no obstante, que ni todos ni la mayoría de las personas son capaces de producir determinados tipos de daños que llegan a los extremos del asombro. Existen personas que caminan por esta vida chillando un sinfín de número de consagraciones y décadas de experiencia, como si aquello fuese un certificado de autenticidad.

Las personas con estas consagraciones, experimentadas, bien enseñadas, sin duda tendrán no pocas posibilidades. Después de todo, llegaron con algo que les capacitó para que las Ngangas de su linaje admitiesen su incorporación al culto, a través de las diferentes consagraciones.

Ahora, ciertas latitudes de este multiverso no vienen aseguradas por experiencias o cúmulos de iniciaciones. Son asuntos que llegan con la persona al nacer, canalizadas por las consagraciones y las enseñanzas de sus padrinos, pero cuyo secreto llega de los ancestros… y sobre esto, hasta aquí podemos seguir…

¡Feliz año 2016!

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2 pensamientos en “De agresiones y brujerías…

  1. Buenas tardes TATA, con todo respeto, en primer lugar saludos, en segundo lugar feliz año para su persona junto a los suyos, en tercer lugar para felicitar por el presente artìculo, muy interesante e importante, y en cuarto lugar para preguntarle sobre la direcciòn de su e-mail para poderle escribirle o su nùmero de telèfono, gracias.

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