Mayombe

Querido Nguello…

rayamiento06La parte más difícil del aprendizaje es desaprender lo que es falso” (Antístenes)

Hoy me he propuesto escribirte personal y amistosamente a ti. Sí, sí, a ti… Ni a Tatas, ni a Yayas, ni tan si quiera a los Nguellos ya jurados en Nganga, sino a ti, que estás a punto de rayarte y pasar a formar parte de nuestra religión. Antes de nada, permíteme darte la bienvenida. A continuación, quiero compartirte algo muy personal, de mi vida privada, que espero te sea de mucha utilidad.

Me rayé como Nguello en esa frontera entre la adolescencia y la edad adulta y pensaba, de esa manera atrevidamente estúpida en la que muchos jóvenes pensamos alguna vez, que conocía muchas cosas. Era consciente de que me quedaban muchas por aprender, sin embargo consideraba saber más de lo que en realidad sabía. Eso dificultó un poco mi inicio como Tata, y aunque ya hace no pocos años que soy Tata e incluso poseo mis propios ahijados, recuerdo perfectamente bien aquellos años y la mentalidad que tenía.

Mi Tata, no demasiado filósofo y de estilo mucho más práctico que otra cosa, me dio muchos consejos sobre como afrontar mi rayamiento. Uno pasó velado e inadvertido, y precisamente por ese motivo, tuve que golpearme con las consecuencias de haberlo ignorado no pocas veces.

Él me dijo: “Lo primero que tú tienes que saber es que no sabes nada de nada. Pienses lo que pienses sobre la naturaleza, los muertos, la religión, todo, tienes que eliminarlo de tu cabeza y afrontar esto desde cero.”

No me queda claro por qué me dijo esto, porque en posteriores ceremonias no se lo escuché. Tal vez algún día le pregunte, puede que viese (pues ha tenido siempre dotes superlativas de intuicion irradiada de su Nfumbe) en mí el futuro problema que iba a tener. Pues él tenía bastante razón, yo sabía muchísimo menos de lo que pensaba.

Frente a la infame literatura New Age, o bien los conceptos del Espiritismo, o bien frente a ideas adquiridas libremente o heredadas del seno familiar, nos encontramos con el enorme desafío de que los Nguellos acuden con ideas preconcebidas con respecto a muchas cuestiones. Ideas que incluso tal vez él considera ciertas, y vea la vida a través del cristal que le ofrecen esos paradigmas, hasta que finalmente muchos de esos paradigmas están equivocados o simplemente entran en profundo conflicto con las enseñanzas orales del Mayombe.

Estamos todos tan… tan… asquerosamente judeo-cristianizados, paradigmáticamente hablando, que puede ser un verdadero desafío para nosotros las creencias y conocimientos que estamos a punto de recibir… y ¿qué ocurre entonces? Tenemos hasta tres posibilidades, de peor a mejor:

A) No entendamos nada

B) Digerimos parte, siendo como resultado un conocimiento mestizo de lo que nosotros pensamos y nos han enseñado (es la opción más frecuente, mira cuando sincretismo hay y te darás cuenta)

C) Absorveremos el conocimiento, esto o bien por un milagro (cuestión difícil) o bien porque hemos vaciado la cabeza de conceptos, de tal modo que nos hemos convertido en un recipiente adecuado de conocimientos nuevos.

Y es en este punto donde me quiero detener y darte mi consejo. Permite, estimado futuro Nguello, que tras tu iniciación resurjas libre de concepto y libre de prejuicio. Desprograma tu mente de todo lo que crees que sabes, dándote la oportunidad de “mirar con los ojos de un niño ignorante” el panorama que te rodea, aprendiendo de tus mayores como si jamás hubieses escuchado al respecto y adoptando poco a poco en tu vida toda la cantidad de recursos que vas a ir encontrando en todo este proceso de aprendizaje. Disfrutarás, de este modo, de todas las ventajas que ofrece ir conociendo poco a poco todos los huecos y recovecos de esta religión, tanto para tu saber como para el desenvolvimiento de todos los aspectos de tu vida.

Vas a disfrutar, si es que sigues mi consejo, de cosas que ahora ni tan si quiera logras imaginar. Te maravillaras aprendiendo de una a una cada estrofa de un mambo, cada tratado, cada firma, cada hierba y cada palo, cada historia y cada argumento sobre mil materias diferentes. De lo contrario, sólo conseguirás oir (no escuchar) y ver (no descubrir) mientras tratas, torpemente, de encajar “esas cosas extrañas” en tu paradigma y forma de ver las cosas, que tú mismo… te aseguro que nadie más, ha dicho que son ciertas. Simplemente nos hacemos una idea, y consideramos que podemos sostenernos en ella. Sin más, así de simples somos, cuando ese “mundo que no vemos” desafía la comprensión de aquellos mas veteranos que alcanzaron cotas de conocimiento que seguramente nosotros no lleguemos a alcanzar.

Vacíalo todo, todo fuera, siéntate con tu mayor y descubre… desde el principio, desde la A hasta la Z. De este modo llegará, con el tiempo y el esfuerzo, el día en el que tú también seas un Tata Nganga y seas tú, ni yo ni tu Tata, el que dé éste buen consejo a un ahijado.

Feliz rayamiento, Nguello.

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2 pensamientos en “Querido Nguello…

  1. yo estoy rayado de ngueyo y me he sentido, como decirle…como escuchar a mi padrino hablarme……es buena saber que existen personas como ud y mi padrino que aman esta religion que solo buscan el fruto de la sabiduria y el ser buen guia de sus ahijados

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