Mayombe

Desmitificando tonterías. Parte 1

Satan

Se han escrito tantas y tan abrumadoras cantidades de estupideces sobre el culto del Palo Mayombe, a veces origen de la ignoracia y otras veces de la mala intención, que pensamos que tal vez dedicar algunas publicaciones a desmontarlas sea de utilidad para nuestros lectores. En las siguientes publicaciones lanzaremos artículos con las principales cosas que debemos desmitificar, bajo el título “Desmitificando Tonterías“. Entendemos, y hasta respetamos, que el lector no acepte esta labor y prefiera quedarse con sus propios conceptos… pero aspiramos a que otro sector, por lo menos, tome estas observaciones como punto de inicio a una investigación personal que le permita sacar conclusiones propias y sólidas.

Abriremos este capítulo con, tal vez, la afirmación mas inexacta que pueda haber sobre este y cualquier otro culto afroamericano: que es un culto al Diablo.

Pero veamos ¿quién es el Diablo? Para explicar la verdadera naturaleza de esta entidad debemos remontarnos al Judaísmo (religión-madre del Cristianismo y el Islam al compartir el mismo dios que le fue revelado a Abraham… y donde, por cierto, el Diablo no existe) de épocas de la precristiandad y situarnos en Ha-Satan.

Ha-Satan en arameo significa “El Adversario”, una figura mitológica del Judaismo que cumplía la función de espía y tentador de los seres humanos. En contraste a la visión del Cristianismo, Ha-Satan no era ninguna contraparte de Dios sino un enviado por Él para probar al ser humano y diferenciar entre el buen y el mal judío. Tal vez su papel no fuese muy popular, después de todo era el tentador que conseguía hacer caer a las personas en toda clase de violaciones de la Ley de Dios… más seguía siendo, pese a quien le pese, un servidor de Dios que cumplía con su voluntad. Nada de ángeles caídos, gobernantes de inframundos subterráneos, cuernos, fuego y tridentes.

Se entendía, simple y llanamente, que ninguna criatura celestial creada por Dios (y Ha-Satan lo era) podía contravenir su voluntad, ni carecer de imperfección alguna, ni desvío de su mandato. Que un ser celestial comenzase una rebelión contra Dios era, pues, tan impensable como imposible. Existían criaturas celestiales, y claro que sus tareas específicas podían ser más populares que otras, pero Dios carecía de enemigo. Ha-Satan era el adversario del hombre, el espía y su tentador.

El advenimiento del Cristianismo supuso un hito, en sus continuos Concilios se percibió la necesidad de dar una respuesta a las desgracias humanas ¿Por qué Dios permitía aquello, si Dios era Todopoderoso y amaba a su creación? ¿Quién era el culpable? Ni tan si quiera los “hombres de Dios”, presuntamente perfectos, estaban al margen de las consecuencias de las guerras, las enfermedades, los desastres naurales ¿cómo podía ser? Resolvieron que Ha-Satan, muerto el arameo llamado Satanás, era el responsable.

Aquello era un arma terrible, porque Dios, decían, era único y verdadero ¿y todos los que adoraban otras cosas? Logicamente a Dios no, asi que tenía que ser a su adversario… así comenzó la tragedia más grande de toda la historia de humanidad. La Inquisición, la trata de negros, persecución a minorías étnicas, y un larguísimo etc. El Islam, por su parte y posterior, como era, al Cristianismo, ya aceptó endémicamente esta figura. Aunque desde luego la sacaron menor rédito que los cristianos.

Numerosas influencias greco-latinas configuraron la mitología respecto a este ser recién inventado (reinterpretado mas bien): Hades, Lucifer (el dios romano, cuya contraparte griega era el dios Fósforo), y una mezcla del hebreo Azazel y, probablemente, del dios griego Pan…

Como si de Frankenstein se tratara, tomando miembros de diferentes dioses antiguos de la Europa pre-cristiana erigieron una imagen con la que representar su reinvención sobre la figura de Ha-Satan y nació el terrible Satanás.

En el mundo tiene que haber de todo, y también tiene que haber satanistas. Así, el norteamericano Howard Stanton LaVey (más conocido como Anton LaVey), fallecido en 1997 a los 67 años de edad, escribió su famosa obra The Satanic Bible (La Biblia Satánica) en la década de los 60, con el boom de los movimientos pseudo-ocultistas que precedió a la New Age. Y fundó, creo que de manera paralela, la famosa Iglesia de Satan.

De todo esto sacamos, lógicamente, varias conclusiones:

  • Satanás es una figura mitológica del Cristianismo. Del mismo modo Zeus es una figura mitológica griega, Osiris egipcia y Thor escandinava. Nosotros no somos antiguos escandinavos, ni antiguos egipcios o griegos, ni tampoco cristianos. El Palo Mayombe no observa esa figura.
  • El Satanismo como culto teista a la figura de Satanás es creada en la segunda mitad del siglo XX en USA. Es decir, siglos después y en otro país, en comparación al Palo Mayombe cuya identidad enraiza en los esclavos de la isla de Cuba a partir del S. XVII.
  • El Palo Mayombe es un culto a la naturaleza, y entre las complejas facetas de la misma existen aquellas facetas volátiles, violentas, agresivas. De este modo, conocemos (como todas las culturas del mundo) nuestras propias interpretaciones de estos fenómenos y las entidades que lo provocan; pero ni adoramos estos fenómenos, ni consideramos que exista cosa diabólica en el universo… pues nuestro Dios sí es perfecto.
  • La adoración del Ngangulero es exclusiva a Nzambia Mpungo, en primer lugar, como Dios Todopoderoso expresado de múltiples formas lingüísticas en el territorio Bakongo del que procedieron los esclavos que dieron origen a nuestro culto en Cuba. En segundo lugar, a los ancestros, y consideramos la Naturaleza una manifestación última de la complejidad de Nzambia teniendo una visión profundamente animista sobre sus componentes.
  • Consideramos ser responsables de nuestros propios actos, y como seres imperfectos, estos actos pueden ser imperfectos… y de hecho lo son. Más el Mayombe es un culto que invita a hacerse cargo de los propios errores, y no a culpar a un hombre con cuernos que vive en un mundo remoto de un inframundo desconocido.

Conclusión:

No sólo no rendimos culto al diablo sino que ni creemos en él, y aquel que lo haga sólo esta creyendo en un ser de la mitologia cristiana. Tan respetable como si yo me dedico a creer en el dios Zeus, más eso no significará que Zeus conforme parte de la teogonía del Mayombe… y Satanás tampoco.

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