Mayombe

Conexión con el Nfumbe

fb_img_1486378275031Existen personas que creen, erróneamente, que en este culto la entrega de una Nganga es la conclusión definitiva de todas las cosas. Hay veces en las que se cree que el hecho de pasar por unas ceremonias y recibir el fundamento es un procedimiento de “compra-venta” donde usted paga un derecho, se procede, y ya. En pocos meses usted rayará a su a vez a otras personas y su vida tornará mágicamente a ser guiada o protegida por un ser sobrenatural que per se usted entenderá como a su vecino.

Como todos sabemos esto no es exactamente así, y este pensamiento “facilón” solo ha derivado en cientos de personas haciendo preguntas, a menudo surrealistas, a lo ancho y largo de Internet; poniéndose ellos en evidencia, y poniendo en evidencia a sus padrinos.

Cuando usted recibe su Nganga, el Nfumbe ha pasado (idealmente, suponiendo que todo haya sido hecho correctamente) por una serie de ceremonias en varios puntos y en el propio Munanzo. Efectivamente se ha hecho un pacto con él, y es muy cierto que esto supone un vínculo inquebrantable con él, también es cierto que él esta ahí cumpliendo pacto desde el minuto 1… pero ¿quién le dijo que automáticamente supone que usted escuchará voces en su cabeza y que todo será perfecto desde el inicio? Por el contrario, usted necesita de un desarrollo… El Nfumbe, pese a todo, sigue siendo un muerto ¿qué le hace suponer que el proceso de desarrollo es distinto?

En mi experiencia, mi Nfumbe es mi mejor amigo. En todos estos años no ha errado ni una sola vez, y está dispuesto a velar por mis intereses con la misma (o mayor) vehemencia que yo mismo. Es mi confianza, si él nada más te señala… te aseguro que no espero a que me lo demuestres, te saco de vida ipso facto. Han sido muchos años de vivencias y cientos de pruebas, como para tener inseguridad a estas alturas. Si él dice que todo está bien, da igual como parezca la cosa; todo está bien.

Siempre ha sido así, pero yo no comencé a notarlo tan tangible desde el primer día. Se hacía notar, de alguna u otra manera, y respondía cuando se manejaba… pero fue mi crecimiento como Tata lo que perfeccionó nuestra relación.

Si usted no entiende que, en todo su explendor, vive con un “ser vivo” junto a usted, lo trata como a tal, le atiende y habla a diario, lo educa (si señor, dije educar), le conoce profundamente y se deja conocer por él… En definitiva, si usted no dedica todo el mayor tiempo posible a la construcción de esa relación, de manera ajustada a sus necesidades, usted no sacará el partido a lo que tiene. Da igual lo bien armado que esté.

Imagínese un ordenador.
Este ordenador es de los mejores del mercado, usted ha gastado en él dos o tres salarios. En su interior posee lo último en programas, puede hacer con él todo tipo de cosas, nadie suele tener un ordenador tan bueno. Pero en cambio usted solo sabe abrir el navegador y mirar su e-mail y Facebook ¿para qué se ha gastado ese dinero en ese ordenador? ¡Usted debe ir a estudiar informática, tomar unos cursos y poder aprender a disfrutar de todos los beneficios de tener tan magnífico aparato!

En este caso es muy similar.

Vaya con él esta misma noche, llamelo por sus nombre. Entone esos mambos para jalarlo que tantas veces le escuchó a su Tata. Sople malafo, fume tabaco y hablele de su día, de su gente, de todo. No se centre tanto en pedirle cosas, no es el genio de la lámpara, centrese en el hecho de cultivar esa relación; es el mayor secreto del éxito para un Ngangulero.

Haga esto día a día.
Vaya educandole, vaya dándole instrucciones (¿teme que le despidan? ¿su casero le da problemas?).

Con el tiempo notará un cambio vibracional nada más llamarlo. Imagino que pasarán unas semanas, en otros serán meses, pero siempre será relativamente corto ¡Ya está en buen camino! Hay gente que lo nota de un modo y otra gente lo nota de otra. A mí me llega un aroma particular y siento cierta pesadez en un lugar concreto de mi cuerpo donde me rayaron con cierta firma cuando pasé a Tata. Pasa casi de inmediato cuando golpeo el suelo con mi puño tres veces y lo llamo por su nombre.

En ese momento sé que está a la espectativa, le soplo sus cosas, entono algunos mambos llamándolo, tiendo a marearme en ese momento, como si la estancia se moviese ligeramente. Es ahí cuando sé que lo mío ha llegado y procedo a… (lo que sea que me ha llevado hasta ahí).

Mi Tata, por ejemplo, chifla… Y rápido llega, tarda segundos. A veces el silbido no habia terminado y mi Tata temblaba ligeramente, pues él sentía profundos escalofríos.

Mi ahijado y Bakonfula habla en lengua, mientras chasquea una y otra vez los dedos. Escucha claramente su Zarabanda cuando llega.

Una hermana mia de rayamiento (y he de decir que como si de sangre fuese también) preparó una caña brava sellada con ciertas semillas de hierbas muy concretas, y trocitos pequeños de palos especiales; con tan solo agitarlo mientras canta algun mambo, aunque el canto sea casi un susurro, si no pones cuidado casi se monta a los pocos minutos.

Como verá, a medida que se van edificando las relaciones, se van elaborando maneras de llamar y las sensaciones suelen ser distintas. Sin embargo hay un punto en común: todos ellos dedicaron largas horas frente a su fundamento. En esta etapa, merece ser laborioso y dedicar tiempo, hablar mucho con su Tata y preguntar todo lo que pueda para abastecerse de información e inspiración.

También es bueno hablar con otros religiosos, a menudo es inspirador. Aunque le advierto que encontrará variada fauna. Encontrará Tatas que hablarán simplemente de lo grandes e insuperables que son sus fundamentos: no se deje impresionar demasiado. En cambio, encontrará Tatas humildes, que no desean incorporarle a su Munanzo o hacerle X servicio por un módico precio, sino que realmente les apasiona la religión y disfrutan hablando de ella delante de un café. Aproveche estas oportunidades, se puede aprender mucho.

Con una relación con su Nfumbe adecuada, bien cimentada y correctamente cultivada… usted sí podrá sacar todo el partido de lo que supone ser amo de una Nganga. Por descontado lo harán también sus ahijados, su familia y conocerá, con él, el sentido mas profundo y amplio del significado de la palabra lealtad.

Aunque recuerde; el Nfumbe no es ni la única (ni la más importante) parte de la Nganga. Pero eso lo veremos en otra ocasión.

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