Preguntar y conversar

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Autora: Madre Nkisi Chola Wengue 7 Ngunga

Muchas veces yo veo a las personas diciendo cosas que cuando tratas de razonar, siempre dicen “mi padrino me lo dijo“. Esta respuesta parece ser una especie de panacea que resuelve todos los debates y la verdad es que yo no lo pienso así.

En los pocos años que llevo como iniciada en el Palo Mayombe me queda clara una cosa: todo tiene una lógica detrás y no es, como sí ocurre en las religiones principales, que las cosas hay que aceptarlas porque estén escritos en una Biblia o porque las dijo un profeta. Naturalmente existen tradiciones pero no dogmas.

No sé si algún día voy a encontrarme con algo sin explicación pero en estos años aún no encontré una sola cosa que no tuviese detrás un por qué, un motivo, una lógica. Claro que desde chiquita soy una persona muy inquieta y curiosa y supongo que eso me ha empujado a preguntar a cada rato a mis mayores.

Así me di cuenta de que cada mambo tiene una historia y una razón, y que el conjunto de mambos encierran enseñanzas. También me di cuenta que los procedimientos y ceremonias tienen motivos y ofrecen una cosmovisión propia de nuestra cultura religiosa profunda. También me di cuenta de la importancia del linaje particular que cada uno tiene al ingresar en un Munanso (una casa religiosa) y la importancia del conocimiento del mismo.

Todavía me queda mucho por aprender pero hasta donde me he llegado y he podido ver en otros religiosos me doy cuenta de las deficiencias.

Las personas no preguntan, no quieren saber, quieren únicamente soluciones fáciles y muy masticadas que les den la oportunidad de hacerse llamar religiosos. Si profundizas con ellos únicamente dicen que sus padrinos eso decían y esa es la única razón y no hay más fundamento. Es algo que no me parece muy distinto a cuando un cristiano niega la ciencia y dice que eso dice la Biblia. No hay ninguna clase de capacidad de razonar. Es fanatismo.

También hay personas inquietas, no quiero decir que no es así, pero se encuentran a menudo con la negativa de sus mayores a cualquier tipo de explicación. A veces este motivo es el exceso de celo, otras veces la ignorancia: son los propios mayores los que ignoran cualquier cosa sobre una pregunta que su ahijado le hizo. Cuando la respuesta es “no lo sé” (nadie puede esperar que su padrino sepa todo y lo demás es muela comercial) y le sirva de motivo para aprender más, dicen que eso es secreto o cualquier otra tanjente por la que escapar.

¡Que triste! ¡Con lo profundo que es el Mayombe!

Me gustaria que este humilde aporte lleve a la reflexión a nuestros miles de lectores y comiencen a ser inquietos y curiosos, conversen con sus mayores, analicen, reflexionen. Escojan padrinos dispuestos a enseñar, dice un dicho:

“Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre” 

Que buen lembe les akutare

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Artículo de Natalia Bolivar – 3 y última parte

ngangaNKUYOS, KINI-KINIS Y CHICHEREKUES 

Para los congos, ngolas y sus descendientes cubanos, las tallas de madera, de rasgos toscos pero claramente humanos, en cuya base se coloca la carga mágica que los hace desplazarse en la noche para cumplir las órdenes de Tatas y Yayis, son temibles personajes que aparecen una y otra vez en la tradición oral.Para los creyentes de las Reglas de Palo, de tanto arraigo popular, sobre todo en las provincias de Pinar del Río y Matanzas, esas figuras fabricadas con ciertas maderas de propiedades especiales son espíritus que infunden pavor.Los kini-kinis de las Reglas de Palo equivalen a los chicherekúes de la Regla de Ocha o Santería. Su función principal es la de ser los ejecutores certeros de los mandatos de sus amos, cualesquiera que tales mandatos sean. Y la forma de prepararlos depende de la casa a la que van a servir.Las maderas que se utilizan para su confección son el cocuyo, el jobo, el matanegro (también llamado bejuco baracoa), el palo moruro, el palo ramón y el sabicú.Después de hecha la escultura, se la lava con ruda cimarrona, atipóla, ponasí, rompezaragüey y jobo. Muchos de los dueños de estos muñecos trituran las hojas de esas plantas en una palangana con agua de coco.Quedan entonces listos para recibir la carga mágica, que consiste de fragmentos pulverizados del nfumbe de la nganga de su amo, ciempiés, arañas, mancaperros, caballitos del diablo, grillos, bibijagua, camaleones, iguanas, aura tinosa, lechuza y murciélago. Con esta mezcla se rellena la cavidad que para ello se dejó en la base de la escultura.De acuerdo con el propósito para el que haya sido concebido, también se puede lavar la escultura con cocimientos que acentúen determinadas facultades. Así, la infusión de hojas de jobo le impartirá una fuerza sobrenatural, que posibilitará su traslado a enormes distancias; el de matanegro o bejuco baracoa les evitará contratiempos a la hora de desplazarse; el de palo ramón, se emplea para que el espíritu del nfumbe, que le dará movilidad y vida, quede bien “atrapado”.Una vez preparados, se les ofrece a los kini-kinis la sangre de un gallo y de un carnero, y se procede a adornarlos y vestirlos, tras lo cual se les sopla aguardiente, la tradicional chamba y humo de tabaco.Ya están “trabajados” y listos para obedecer los mandatos de sus amos. Atención: los kini-kinis deben vivir fuera de la habitación donde duermen sus dueños. Como son picaros y traviesos, pueden provocarles algún que otro susto en los momentos de reposo, haciéndoles cosquillas en los pies o hablándoles al oído. Y no se puede negar que esto, en la quietud de la noche, resulta impresionante. Tienen también estos muñecos la mala costumbre de chiflar y mover muebles; si se trata de sillones, son capaces de mecerse en ellos durante horas, a toda velocidad.Muchos descendientes de africanos recuerdan que por el año 1916, los religiosos afrocubanos fueron perseguidos con saña por las autoridades de la pseudorepública. Los dueños de esos entes mágicos los hicieron desaparecer entonces, escondiéndolos o enterrándolos para que no fueran descubiertos. Cuentan esos informantes que en los campos, en los solares abandonados, en ciertas zonas y barrios conocidos por su religiosidad, estas figuras continúan errantes, produciendo pánico en quienes se topan con ellas. Son aquellos kini-kinis cuyos amos murieron sin advertir de su existencia a familiares o cofrades para que les impidieran seguir deambulando sin que nadie controlara sus acciones. Numerosos Tatas y Yayis fallecen dejando a estos seres con un objetivo específico que ellos se empeñan en cumplir. Y así van pasando a poblar las leyendas y tradiciones de pueblos y campiñas, amedrentando a quienes los encuentran en cualquier noche oscura, en la soledad de un regreso tardío al hogar. No hay que ofender a estos espíritus, pues nunca sabemos qué intenciones tienen cuando se cruzan en nuestro camino

LA MUJER EN LAS REGLAS DE PALO

Para la mujer, fuente universal de la vida, eje de la familia, las Reglas de Palo, como muchas religiones así llamadas primitivas, tienen una serie de reservas y de exclusiones en sus ritos sacromágicos. Llamadas “ndumbas”, y de acuerdo a su jerarquía, Madres, Yayis o madrinas, ocupan un lugar secundario, no protagonice, en los ritos más importantes: la elaboración de las prendas o ngangas, las ceremonias de iniciación y la matanza de animales de cuatro patas. Es éste un fenómeno conocido y sufrido por mujeres de todo el mundo, que profesan cualquier religión, que parece querer aislar a la mujer de las prácticas que involucran, en gran medida, al mundo interior, a la espiritualidad.La Madre Nganga o Yayi llega a poseer prenda sólo cuando deja de menstruar; esta condición es tabú para todas las mujeres aún en edad de gestar. A las mujeres que han dejado atrás esa época de su vida, cuyas casas adquirieran una fama que ya es histórica, y que han tenido múltiples ahijados, les está prohibida sin embargo la acción de rayar, de iniciar a un aleyo. Esto está reservado para su padrino o, en su defecto, a su Bakonfula (mayordomo). El sacrificio de animales de cuatro patas (y, en casas ortodoxas, inclusive de animales de plumas) les está vedado, así como el montaje de una prenda. Ambos ritos les están reservados a los hombres, y a los mayores de esta manifestación religiosa. Las mujeres a quienes se les llama madrinas son aquellas que aún menstrúan y por ello, aunque estén iniciadas, no deben tener un íntimo contacto con las prendas, sobre todo en ese momento de cada mes.

Es preciso aclarar que las mujeres no pueden ser, bajo ningún concepto “perro de prenda”. Pueden, en cambio, recibir en un momento dado las vibraciones del nfumbe que habite una nganga, pero nunca llegarán a pasar o materializar a este espíritu con la fuerza con que éste se manifiesta cuando los Padres Nganga preparan a un iniciado.En el transcurso de nuestra investigación de campo, sin embargo, hemos encontrado casas que poseen “perros de prenda” que se materializan a través de una mujer. Aunque si los mayomberos ortodoxos realizaran determinadas pruebas, la incapacidad de los padrinos de la casa quedaría demostrada, así como la falta de seriedad de la casa en cuestión.Ya son motivo de leyendas tres famosas Madres Ngangas: Manga Saya, Ña Filomena y Ña Secundina. La primera fue una conocida cimarrona de la zona del central “Orozco” y las dos últimas lo fueron en Matanzas, donde hubo notables concentraciones de esclavos traídos del Congo y Angola.Manga Saya, esclava de las plantaciones del ingenio “Orozco”, fue famosa por su belleza, su porte de reina, y sus vastos conocimientos de las propiedades curativas de las hierbas. Era codiciada por amos y esclavos. Y el mayoral, quien tampoco la dejaba en paz, decidió darle un castigo, ya que sus requerimientos amorosos no daban resultado, y la condenó a un bocabajo público. Los negros quisieron también ser víctimas de este trato injurioso dado a su preferida, y escondidos, tramaron su huida a las lomas del Cuzco, lugar donde se refugiaban numerosos apalencados. Manga Saya logró escapar y huir por bosques y montañas, ríos y arroyuelos y se radicó en el palenque de la Sierra del Cuzco. Allí también había encontrado santuario un gran cimarrón llamado Juan Ganga, quien dejó su nombre impreso en esas lomas cerca del pueblo de Candelaria. Ella y Juan Ganga hicieron curas tan milagrosas por medio de las hierbas preparadas con el agua cristalina de los arroyos, que grande llegó a ser su fama y popularidad: hasta los rancheadores tenían temor de adentrarse en la zona de operaciones de ambos. Pero no obstante le remitían enfermos desahuciados, sobre todo a los que perdían la razón, ya que Manga Saya y Juan Ganga, tenían forma de curarles, valiéndose de las propiedades de las ceibas y los efectos del sol y la luna.

Veamos quiénes eran las no menos famosas Ña Filomena y Ña Secundina. Desde su Congo natal estas dos robustas mujeres fueron traídas como esclavas al ingenio “Santa Amalia”, fundado en 1853 en el pueblo de Cimarrones, muy famoso por ser sus bosques circundantes amparo para esclavos huidos. El pueblo de Cimarrones (actual Carlos Rojas en la provincia de Matanzas), fue fundado en 1765 y desde su fundación, a la orilla del camino real de La Habana a Santiago de Cuba, se hizo famoso por su población esclava que practicaba curas milagrosas por medio de las hierbas y hojas recogidas en esta fértil zona. De estas mujeres de mediados del siglo XIX dicen las leyendas que devolvieron la vida a hombres a quienes se daba por muertos, dedicándoles noches de rezos en lengua, de despojos y de órdenes para hacerlos regresar a la vida terrenal.Estas historias corren de padres a hijos y dan por ciertas las dotes curativas y de resurrección de Ña Filomena y Ña Secundina, dos grandes madres ngangas cuyas prendas fueron elaboradas por ellas mismas, a la usanza de su Congo natal. Rindamos merecido homenaje a estas mujeres que trajeron sus ritos sacromágicos y les dieron raíces en nuestra tierra del Caribe, dejando atrás el resentimiento producido por su condición de esclavas y de mujeres marginadas en las distintas manifestaciones religiosas afrocubanas

Artículo de Natalia Bolivar – Parte 2

esclavos1VERTIENTES DE LAS REGLAS DE PALO

MAYOMBE: La palabra mayombe significa Magistrado, jefe superior, gobernador. Es un título honorífico. La Mayombería es la práctica que se conserva más pura, es también la más primitiva. Se basa en el trato directo con el nfumbe. Se habla a la prenda en lengua y se la canta en susurro, tanto para venerarla como para despertarla y exigirle algún trabajo que el Tata o la Yaya indiquen. Es la íntima comunicación entre el espíritu encerrado en la nganga y la mente de su dueño.

BRILLUMBA: La Brillumba es el trato del nfumbe con la Regla de Ocha o Santería. Ambas se unen en un solo receptáculo que contendrá al nfumbe y a los fundamentos de la Ocha. Se trabaja de forma muy semejante a la mayombería, con la diferencia de que las prendas mayombes -llamadas Sarabanda (Oggún en Ocha), Tiembla Tierra (Obatalá), Madre del Agua (Yemayá), Chola Guengue (Ochún), Centella Ndoki (Oyá) y así sucesivamente, hasta abarcar a todos los orishas-comen de acuerdo a las deidades con las cuales se identifican. Las preguntas que se les formulan con las conchas o chamalongo en número de 7, 14 o 21, se leen según caigan: boca arriba o boca abajo. Las prendas, al contrario de las de Mayombe, son grandes calderos de hierro o tinajas de barro con firmas y atributos alegóricos de los orishas que representan.• Su influencia con la regla de Ocha. Interrelación de ambas.• Sus marcas, receptáculos. La importancia de Zarabanda.• Sacrificios. Interrelación Orisha-Nganga• Sistema adivinatorio: los de mayombe, chamalongos

XIAN MALONGO O MALONGO: La Regla de Malongo o Chamalongo es una creación de la imaginería de los cubanos descendientes de africanos. Su guía espiritual es un espíritu de gran complejidad mística: fuerte e irresistible, pero sociable. Su nombre se descompone en Xiomo: muy fuerte, y Longo: oriundo de la tierra Loango. Hay muchas casas de religiosos en La Habana cuyas raíces están en la tierra de Loango, que es asociada con la Regla de Ocha por su forma de trabajar, y también con el espiritismo, pues su especial interés es la solución de los problemas mundanos.Concepto: Xian, espíritu de gran complejidad y fortaleza, espontáneo, directo y emprendedor; Malongo, de la tierra de ese nombre.En Cuba es simbiosis de la Ocha y el espiritismo.Trabajos a base de hierbas, despojos y rogaciones.Objetivo: dar servicio por módicos precios, trabajando espiritualmente.Brincamiento: explicación de su significado. No contiene nfumbe. Su sustitución por el matari que aportan las vibraciones de los poderes de donde provienen.Cerem onias.

REGLA KIMBISA DEL SANTO CRISTO DEL BUEN VIAJE A diferencia del Mayombe y la Brillumba, la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje fue fundada en La Habana (1843) a mediados del siglo XIX por Andrés Facundo de los Dolores Petit, Terciario de la Orden de San Francisco en Guanabacoa, Isué de Bakokó Efor de la Sociedad Secreta Abakuá, y Padre Nkisi de la Regla fundada por él mismo. Esta regla se distingue de las anteriores, además, porque abraza todas las creencias y prácticas de las manifestaciones religiosas africanas enraizadas en Cuba, así como del catolicismo y el espiritismo. Es decir, que se adora a los nkisi, a los orishas, al santoral de la Iglesia Católica y a los espíritus que no han cumplido su misión en la tierra.Las deidades que se adoran en las distintas casas son: Dios/Sambia; el Santísimo Sacramento/Kunankisi o Nkisi; San Pablo/Nkuyo; San Pedro/Sarabanda (en algunos templos se incluye a los guerreros); San Francisco/Nsambia Munalembe; San Norberto/Nkuyo Watariamba; San Roque/Cachimba; San Lázaro/Tata Nfumbe; Santa Bárbara/Nsasi, Siete Rayos, Muile; la Virgen de Regla/Mama Umbo, Baluande; la Virgen de la Caridad del Cobre/Choya Wengue, Mama Choya; la Virgen de la Candelaria/Centella Ndoki, Mariwanga.Sus ceremonias más importantes son las siguientes: iniciación o jubileo de Padres, que se celebra el 5 de septiembre, coincidiendo con la fiesta del Santo Cristo del Buen Viaje; las fiestas de su patrono y guía, San Luis Beltrán, el 9 de octubre; la despedida del Año Viejo y el advenimiento del Año Nuevo, ocasión en la cual se da a comer a los difuntos que han pertenecido a la casa y al fundador de la Regla, Andrés Petit.

JERARQUÍA

Los seguidores de esta Regla se integran alrededor de una autoridad máxima Tata (Padre) o Yayi (Madre), que son quienes interpretan a su leal saber y entender la tradición religiosa conga, en ellas prima la democracia y los problemas prácticos se resuelven mediante discusión y la decisión colectiva. En cada Nso-Nganga hay un mayordomo para servir de acólitos en las ceremoniasLas máximas autoridades dentro del Nso-Nganga son: • Padre o madre (Tata o Yayi): rige el templo, orienta a los iniciados.

• Primer capacitado: cuida el fundamento

• Bakonfula o mayordomo: vela por la pureza de los ritos y de los iniciados.

• Segundo capacitado: auxilia al primero• Barresuelos: conserva la limpieza del templo

En las Reglas de Palo, como en la Ocha, los templos son las casas de los Sacerdotes, quienes atesoran la Nganga. El recinto donde se guarda la Nganga es muy sencillo y se ornamenta en forma rudimentaria, sin altares e imágenes, aunque se puede ver un crucifijo, un taburete, un espejo, velas, tabaco, güiro para la Chamba o bebida sagrada confeccionada a base de aguardiente.Est a bebida sagrada está compuesta por; aguardiente, pólvora, pimienta, nuez moscada, clavo, ají, ajo, canela y otras sustancias que el mayombero utiliza para fortalecer su Prenda SISTEMAS ADIVINATORIOS DE 

LAS REGLAS DE PALO

Las distintas manifestaciones de las Reglas de Palo tienen sus propias formas de predecir el futuro, de aconsejar al iniciado cuál debe ser su comportamiento y de qué manera puede resolver sus más complejos e íntimos problemas.Examinemos pues las similitudes y diferencias de cada uno de esos oráculos, nacidos todos de la Regla de Mayombe, cuyos seguidores no admiten la intromisión de otras manifestaciones religiosas.En Mayombe, la comunicación con el espíritu del nfumbe se establece en forma directa: el dueño de la prenda habla, reflexiona, consulta, en estrecha unión espiritual con la fuerza sobrenatural de la cual es poseedor. Sus instrumentos para la adivinación son: la mpaka mensu, la fula directa o con nkulo (güira), el plato blanco y el trance mediúmnico, que ocurre cuando el perro de prenda es poseído por el espíritu que habita en la nganga. Pasemos a explicar.El registro con la mpaka mensu (el tarro de res o chivo) o el vititi mensu (el tarro sellado con un espejo), “cargado” mágicamente como si fuera una prenda, sostenido por el Padre Nganga, es la forma más directa de apreciar las vibraciones que emanan del nfumbe que encierran. En una forma sencilla y reflexiva, con la videncia propia de todos los seguidores de estas manifestaciones, le hablará al consultado y le hará las recomendaciones que requiere su futuro desarrollo.Cuando son preguntas sencillas para las cuales se desea una respuesta inmediata, se traza la firma de la nganga, y sobre ella se colocan 7 montoncitos de fula. Se sopla sobre la prenda humo de tabaco y se la rocía con aguardiente, tras lo cual se procede a formular la pregunta pidiéndole que queme tres de esos montoncitos o que haga arder tres, salte uno, y queme los otros tres. Si se quisiera hacer una demostración más difícil, uno o varios montoncitos de fula se taparán con una güirita o nkulo. Después de llamar al espíritu de la nganga con rezos susurrados en lengua, se prenderá la fula, pero la llama no tocará los nkulo, respondiendo en esa forma.Otra forma muy popular de adivinar entre Padres y Madres Nganga es la siguiente:cuando se celebra una sesión o juego, se pone de pie a la persona que se quiere registrar. El Tata toca con un plato blanco la cabeza, los hombros, el pecho, y las piernas de la persona, y después de mostrarlo a los cuatro vientos y a los cuatro puntos cardinales, lo pasa sobre la llama de una vela encendida al pie de la nganga para ahumarlo. En el plato irán apareciendo diversas figuras que el Padre interpretará y, a partir de esa interpretación, formulará sus recomendaciones.Cuando se prepara a un ngueyo cuyas dotes extrasensoriales para comunicarse con el espíritu del nfumbe de la prenda de su padrino resultan evidentes, se le somete a ciertos ritos de prueba verdaderamente complejos ante el conjunto de los ahijados más allegados. Si al cabo de ellos se entiende qué el iniciado está apto para esta transición posesional, se le entrena para fungir como “perro de prenda”. Puede darse el caso de ahijados de una casa, quienes tienen su propia prenda, pero “pasan el muerto” del padrino; y también ocurre que un ngueyo únicamente pase el espíritu de la nganga de la casa a que pertenece. Cuando estas posesiones ocurren en presencia de un investigador, éste puede realmente quedar satisfecho, pues sólo excepcionalmente pueden presenciarse estos trances. El espíritu se posesiona del perro y éste pierde el contacto con el mundo que lo rodea, llegando a cometer actos de una increíble fiereza contra su propio cuerpo, que se retuerce, se engarrota, se deforma. No es inusual que el poseso se hiera y en fin, cometa actos de rebeldía propios de un preso: de ese nfumbe esclavo capaz de cualquier cosa por obtener la libertad y pasar al mundo de la tranquilidad y de la paz.En estos trances, los iniciados llegan a la adivinación de una forma violenta; hablan y suplican, teniendo siempre a alguien que los ayude a salir de ese trance y a controlarse para no llegar a provocarse la muerte.La Bríllumba utiliza los mismos métodos de adivinación que Mayombe, pero además interpreta los presagios por medio de los nkobos o shamalongos. A los creyentes de la rama Brülumba les gusta emplearlos, pues dan respuestas rápidas. Pero los verdaderos hijos de Mayombe no los utilizan.Los nkobos son conchas abiertas que, en número de 7, 14 o 21, se leen igual que tradicionalmente se hace con los cauris. Los nkobos son preparados ritualmente antes de que puedan ser empleados. La prenda tiene que dar su consentimiento para que el Tata o la Yayi se dediquen a la adivinación. Llegados aquí hay que apuntar que el caracol o la concha son el medio de enlace con el nfumbe de la prenda, pues ellos, como tal, son mudos.A modo de ilustración, si se tiran 7 nkobos y uno cae boca arriba, significa muerte por problemas personales, y envidia o celos si son dos los que caen en esa posición. El nfumbe de la nganga pide entonces el rayamiento inmediato del consultante y, si éste está ya iniciado, es necesario que se le entregue un resguardo o un gajo de la prenda de su padrino. Si son tres nkobos los que caen boca arriba, el consultante está perseguido por la justicia y hay que actuar con premura para evitar malas consecuencias. Si son 4, no hay firmeza en el creyente y se le deben dar pruebas para su confirmación. Si son 5, hay dudas sobre la persona, e inestabilidad; si 6, debe darle comida a la prenda de su padrino para que logre desenvolvimient o. Siete nkobos boca arriba significan que el devoto debe registrarse con un babalawo, pues es un orisha quien lo reclama; se investiga si debe hacerse santo o recibir una prenda “brincada” con Ocha. Si ninguno de los nkobo cae boca arriba, hay que actuar con premura para tratar de romper la letra que indica desgracia y muerte. Según la cantidad de nkobos que caigan boca arriba en el acto de adivinación, se sabrá quién habla por ellos,Ejemplificamos: O: Centella o Mañunga; i: Coballende; 2: Mamá Chola; 3: Nsasi 7 Rayos;4: Nsasi en su camino de paz; 5: Madre de Agua (Batalundi); 6: Preso (Ochosi) y 7: Tiembla Tierra: no tiene problemas.Muchas casas o nso nganga interpretan la tirada de los nkobos según el significado que le da la Ocha, y también de acuerdo con los espíritus que se posesionan de quien efectúa el registro.Para leer el oráculo, los seguidores de la tierra Malongo o Shamalongo utilizan la mpaka colgada de un hilo. Al entrar en trance de comunicación con su nfumbe, éste hará que la mpaka gire. Por sus vibraciones y por la extrema sensibilidad del Padre o la Madre, el nfumbe logrará trasmitir las recomendaciones y los mensajes dirigidos al consultante. Recordamos al lector que la Regla de Malongo o Shamalongo tiende hacia el esplritualismo. Por ello sus prendas contienen oraciones, crucifijos, matari (indispensable en todas las ngangas), y sus trabajos se hacen a base de hierbas, flores, incienso, perfumes; son despojos que alejarán las malas influencias, limpiezas que traerán la luz y las vibraciones positivas a los creyentes.Los seguidores de la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje, verdadero ejemplo de sincretismo religioso, se dedican a curar, limpiar y exorcizar, preparando todo tipo de fórmulas exclusivas para cada caso. En estado de trance, se posesionan de ellos espíritus tan elevados como su guía espiritual: San Luis Beltrán, vírgenes, arcángeles, santos católicos, orishas yorubas, nkisi y, según cuentan sus iniciados, también el diablo que adopta todo tipo de “disfraces” tratando de engañar al poseso y desvirtuar la labor que se esté realizando. Entre sus sistemas adivinatorios están los cocos, que emplean de la misma manera que en la Regla de Ocha, obteniendo respuestas simples y directas según la forma en que caigan.Por ejemplo, en Alafia, hablan San Francisco y Santa Bárbara; en Otawe, Santa Bárbara, la Virgen de Regla y San Norberto; en Okana, San Lázaro, los Eggun y Santa Bárbara , y en Oyekun, la Candelaria CYanzá), y Santa Bárbara.Los kimbiseros también utilizan los nkobos o conchas, después de “iniciarlos” lavándolos con omiero y ofreciéndoles sangre para que vibren y tengan la vititi necesaria. Se hace la tirada de nkobos después de invocar a los espíritus, santos, arcángeles, etcétera. Los nkobos “hablan” de acuerdo con las marcas: si caen más boca arriba en la primera tirada que en la segunda, se pide la mano derecha de quien se consulta. Por el contrario, si en la primera tirada caen más nkobos boca abajo que en la segunda, se le pide la mano izquierda. Este sistema es sumamente complejo.Por ello trataremos de simplificarlo a través del ejemplo más sencillo:Si uno solo de los nkobos de la tirada cae boca arriba, es una letra mala. Por lo tanto no se lee y se le da un tratamiento a los nkobos igual que se da al diloggún. Si caen dos boca arriba, hablan los Ibeyi, San Pedro y Nkuyo; entonces se pide vista a Santa Lucía, a San Roque y a San Pablo. Si son tres los que caen boca arriba, habla San Pedro -Oggún-; si cuatro. Santa Bárbara, los Ibeyi y los Cuatro Vientos. Cinco nkobos boca arriba son la palabra de Chola Wengue, la Caridad del Cobre, mientras que seis lo son de Santa Bárbara -Nsasi- y los Cuatro Vientos, siete la de Baluande -Yemayá-, ocho la de Mama Kengue Qas Mercedes); nueve, Mariwanga y San Lázaro; diez, Mariwanga y San Lázaro, pero también Chola Wengue. Por el once hablan Nkuyo (San Pedro), la Caridad del Cobre y Santa Bárbara. Por el doce, Santa Bárbara y las Mercedes; por el trece San Lázaro, Sarabanda, y Mariwanga: es una mala letra. Por el catorce habla Centellita; por el quince Chola Wengue y por el dieciséis Nkisi y las Mercedes.Los kimbiseros registran frente al altar, sentados en esteras sobre las que colocan un vaso de agua y una ramita de albahaca. Según la casa de la cual “nazca” a veces pondrá un espejo para que ayude a mirar con claridad. A la usanza de los ritos católicos, queman incienso para propiciar un buen registro

Articulo de Natalia Bolivar – Parte 1

matea_bolivarPROCEDENCIA DE ESTOS CULTOS

Originarios de la región de los grandes lagos del este de África ecuatorial, muchos pueblos bantú emigraron hacia otras regiones para escapar de los embates y la influencia de los pueblos hamitas, empeñados en sus guerras religiosas de conquista y expansión. Tras cruzar el continente en penosa marcha, una de esas oleadas migratorias bantú se esparció en el área de forestas tropicales y sabanas que se extendía hasta el estuario del río Congo y las partes altas de los ríos Cunene, Cubango, Cuito, Chobe y Kasai. Entre esos grupos, estaba parte de nuestros ancestros africanos, quienes se radicaron, en algún momento de finales del siglo XIII o principios del XIV, en la región costera de lo que se corresponde aproximadamente con lo que hoy se conoce como Angola, desde el estuario del río Congo hasta casi llegar a la desembocadura del río Kwanza, y en un pequeño territorio junto al estuario, que abarcaba la franja del actual Zaire con salida al Atlántico y el enclave de Cabinda, así como una porción de la costa de lo que posteriormente fuera el Congo Brazzaville. Esas comunidades dieron vida a una serie de formaciones estatales embrionarias las cuales, con el decursar del tiempo, se fundieron bajo una autoridad central, si bien relativamente laxa: la del Manikongo.

La tradición oral bakongo -nombre genérico de los inmigrantes bantú que se asentaron en esa zona- cuenta diferentes historias acerca de la constitución de su reino. Una afirma que nueve de los sobrinos del Manikongo abandonaron el clan de su tío y cruzaron el rio Zaire para asentarse en tierras ribereñas, fundando los nueve clanes descendientes directos del monarca. Otra, en cambio, dice que Mtinu Wene, el primer Manikongo, después de mucho guerrear, logró asentarse al sur del río Congo. Entonces distribuyó las tierras conquistadas entre sus capitanes más corajudos, que eran nueve.Nueve fue a partir de entonces un número sagrado para esos pueblos. En el momento en que recibían el legado real, cada uno de ellos describiría así su lealtad al rey y sus hazañas en la guerra y en la paz

Yo soy Ndumbu a Nzinga, planta trepadora que se enrolla en espiral- Mis ramas se anudan alrededor de todo el país. _ Yo soy Manianga, el que está sentado. Me siento en la silla y en la estera. Yo he hecho nacer a los Mvemba y a los Niaza.Yo soy Nanga, el cojo, pero voy muy lejos. Las piedras de mi estufa son cabezas de hombres. Mi cuchara de comer es la costilla de un gran pez.Yo soy el jefe Mankunku, aquel que todo lo derrumba. Yo acometí a los ndembo, a los tambores de los poderosos. Que no venga nadie a molestarme ni con el timbal ngongie ni con el tambor ngoma.Yo soy Ngimbi, aquel que hace crecer abundantemente todo lo que nutre y alimenta. Las madiadia o falsas cañas de azúcar que se cortan por la mañana, al metíiodía nuevamente se mecen al sol.Yo soy Mbenza, aquel que rompe, que corta, que hiende. No corto las cabezas de los ratones, sino de los hombres.Yo soy Mpudi a Nzinga, un gran pez, pero además un halcón que, pese al fuego, caza por encima de la hierba en llamas.Yo soy Mboma Ndongo, la serpiente jiboia que deja huellas a su paso. Se arrastra por todo el Congo, por Loango. Madre que hace bien a todos los otros clanes.Yo soy Makaba, el que reparte las tierras, pero las leyes de esas tierras quedan en mis manos, en mi poder

Desde fines del siglo XVI se trasladan los esclavos siendo el área de mayor entrada en Cuba por las costas de Santiago de Cuba. Estos esclavos provenían de la zona del África occidental, que comprende desde el sur del Camerún hasta la parte meridional de Angola e incluye el área de Mozambique, en la costa sureste del continente africano.Desembarcados por diferentes puntos de Cuba, cientos de congos, ngolas y cabindas fueron destinados a plantaciones de caña, café y tabaco esparcidas por toda la isla.

ORÍGENES EN CUBA. LA NGANGA

Los esclavos procedentes de África, al llegar a Cuba compusieron, en honor a los nueve reinos sagrados del dominio del Manikongo, los primeros nueve nkisi, de los cuales nacieron otros muchos. Estos, a su vez, procrearon los que, junto con aquellas prendas originales, llegarían a ser los fundamentos de las Reglas de Palo en Cuba.Dos de estas ngangas fueron hechas en Pinar del Río; una, en La Habana; dos en Matanzas; una, en Santa Clara; otra en Camagüey, y las dos últimas en Oriente.

Nómbrense las de Pinar del Río: 1. Ndumbo a Nzinga fue compuesta a finales del siglo XIX y pertenecía a Saturnino Gómez, descendiente de algún esclavo de la dotación del Ingenio Santa Teresa, fundado en 1827, en el partido de San Diego de Nuñez, Bahía Honda. Con el tiempo el nombre de esta prenda devino en Ngundu Batalla Sacara Empeño. 2. El nkisi Mananga servía a los esclavos congos de la hacienda “Candelaria” de Don Francisco Javier Pedroso, alrededor de 1806. La hacienda lindaba con la Sierra del Cuzco, y en sus terrenos, donde hoy se ubica el pueblo de Candelaria, está la loma de Juan Ganga, famoso cimarrón que montó la prenda. Esta recibió el nombre de Manawanga o Mariwanga, que corresponde a Oyá, dueña de centellas y remolinos, identificada con la Virgen de la Candelaria. En La Habana:3. Mboma Ndongo fue el nkisi compuesto por los bakongo, por el año 1812, en el antiguo caserío de Guanabo, en Guanabacoa. En esa localidad de la provincia habanera ocurrió un importante levantamiento de esclavos congo y yoruba de la dotación del ingenio “Peñas Altas”. Casi todos los insumisos fueron masacrados por el mayoral Antonio Orihuela. El reducido grupo de sobrevivientes pudo escapar llevándose la krillumba de una de sus compañeras asesinadas. Se llamaba ella Regla Ngola. En lengua, Mboma es la Virgen de Regla. En Matanzas se crearon los nkisi Nanga y Mankunku:4. Nanga recibió el nombre de Mundo Catalina, Manga o Nanga Nsaya. Su dueña era la familia de los Melgarez, que radicara, a finales del siglo XIX, junto a la laguna sagrada de San Agustín de Ibañez en Pedro Betancourt. Fue montada por esclavos del ingenio “Diana de Soler”, propiedad del potentado español Juan Soler. El ingenio fue quemado poco después.5. Mankunku se convirtió en Mayimbe Nkunku Sacara Empeño, y procede de las lomas de Quimbámbilas, en Perico. Fue fundamentada por cimarrones, huidos del ingenio “Tinguaro” en esa jurisdicción. De esta prenda, famosa por su movilidad, nacieron otras muchas que, a su vez, se propagaron por toda la isla. Come gallo negro y hierbas en forma peculiar. En Santa Clara:6. Makaba, Mbumba Kuaba o Kaba creada por los esclavos cimarrones del ingenio “Buena Vista” propiedad de Justo Germán Cantero, los que prepararon una prenda con el nombre de Makaba, Mbumba Kuaba o Kaba. Esos cimarrones deambulaban por las montañas de Trinidad y las Alturas del Muerto, hasta el río Ay de los Negros, e identificaban su fundamento en la Ocha con Yewá. Makaba es una prenda de extrema sensibilidad, hecha con la krillumba de una joven negra que fuera atacada y descuartizada por las jaurías de los rancheadores durante su fuga.

De Camagüey es oriunda7. Ngumbi o Nkindi, quien encierra el espíritu de Ngumbi, nombrado en vida Ciríaco. Era éste un negro bozal cuyo cimarronaje tuvo como escenario la periferia del poblado camagüeyano de Santa Cruz del Sur. Los negros entrados por las costas de esa provincia aún después de suprimida la trata, pronto formaron grupos cimarrones los cuales, según las crónicas de la época, atacaron a Santa Cruz varias veces en el año 1851, ocasionando nada desdeñables pérdidas humanas y materiales.

de Oriente, antigua provincia cubana:8. Una responde al nombre de Mbudi Yamboaki Nzinga, preparada en el pueblo de Yara. La importancia histórica de esa localidad radica, entre otros hechos no menos trascendentes, en que allí se asentó el cacicazgo indio de Macaca, donde fue quemado vivo el indio Hatuey el 10 de octubre de 1513. Yara fue fundada alrededor de 1730. Para 1871, su población no blanca estaba integrada por 182 libres de color y 44 esclavos. El esclavo dueño de esta prenda era Baltasar Yamboaki, de quien se dice era así llamado porque su prenda contenía la krillumba de un yamboaki, que en congo significa indio. 9. La otra nganga creada fue Mbenza-Bana, en el punto conocido por Peralejo, situado entre Manzanillo y Bayamo, donde se libró una de las más cruentas batallas de la guerra de 1895-98. Allí fue emboscado por las fuerzas mambisas al mando de Antonio Maceo la columna del Brigadier Fidel Alonso de Santocildes, quien escoltaba al general en jefe del ejército español en Cuba, Capitán General Arsenio Martínez Campos. Este logró a duras penas romper el cerco insurrecto y dirigirse hacia Bayamo, dejando pertrechos y heridos en poder de los mambises. Pero Santocildes y muchos de sus hombres cayeron en combate. En reconocimiento al coraje de las huestas españolas, mambises descendientes de congos y ngolas que blandieron sus machetes en esa batalla, fundamentaron sus prendas, a fines del siglo XIX, nombradas Mbenza-Bana por su guía, en recuerdo de Santocildes y sus hombres. Otras ngangas famosas en Cuba son: Lucero-Mundo, Camposanto-Medi anoche, Centella-Monte Oscuro, Luna Nueva, Ta Makuende Yaya, entre otras muchas. El concepto religioso central de los descendientes cubanos de las Reglas de Palo es el culto a los espíritus de los muertos y el control místico de estas fuerzas sobrenaturales mediante la confección de objetos mágicos, conocidos con el nombre de Nganga o Prenda, receptáculo donde están encerrados todos los misterios y fuerzas.Es el concepto de microcosmos: Universo en miniatura, ancestros y elementos de la naturaleza guiados por Sambia.Sambia es el Dios Supremo en las Reglas de Palo que habita en el cielo, no baja a la tierra y no es objeto de culto. Según las leyendas, los hombres fueron creados por Sambia en el cielo y luego bajaron a la tierra por un hilo tejido por una araña. Se dice que la escritura de la vida del hombre, Sambia la plasmó en las líneas de las manos, mientras que en la columna vertebral nos plasmó el escrito de los misteriosos caminos por los que debemos atravesar. Muchos ancianos mayomberos opinan que:”‘Sambia preparó la sangre para dar vida y mover los cuerpos, y por las orejas, le sopló al hombre la inteligencia para comprender”. Es por ello que en las Reglas de Palo, los astros y la naturaleza poseen poderes y atributos propios dados por Sambia