Tu padrino no lo sabe todo

marielaveauHay una idea equivocada con respecto al mayor, idea que comparten tanto ahijados como padrinos, y es la idea de que “el padrino lo sabe todo”. Esta confusión ha implicado que muchos ahijados tengan una idea sobrevalorada de sus mayores, y también que muchos padrinos se escondan tras un presunto “secreto” (o directamente respondan con una mentira) frente a las preguntas de sus ahijados.

Claro que… nunca nos cansaremos de decir que antes de ponerse a iniciar a otros es necesario años de estudio y práctica; pero, francamente, ni todos los años de experiencia permitirán conocer todos los huecos y profundidades de nuestro culto. Esto supone concienciarse de que el mayor personal no puede conocerlo todo, y tal vez no posea todas las respuestas.

Recuerdo una vivencia personal, yo estaba recién consagrado como Tata, y visitaba con mucha frecuencia a mi Tata. Aprendía, lógicamente, y a menudo le asistía con diferentes procedimientos que él debía hacer; ya fuese para clientes o para ahijados. Como seguramente intuirán, aquellos momentos además eran ocasiones para exponer dudas de todo tipo y conversar en más o menos profundidad aspectos teóricos o prácticos de la religión.

Hubo un día en el que acudí con una pregunta. Reflexioné sobre algunas cosas aprendidas y no llegué a comprender algo, así que decidí preguntárselo como acostumbraba. Recuerdo bien la imagen de mi Tata fumando y mezclando unos ingredientes en una palangana, para cierta cuestión que necesitaba realizar. Llevaba una camiseta anaranjada sin mangas y cuando se agachaba a trabajar en aquello, mientras me escuchaba, se podían ver sus cadenas de oro suspenderse en el aire.

Se paró, me miró, escupió el cigarro que mantenía en la boca y se erguió.

No tengo ni idea de lo que me hablas– Me respondió sin más. Yo me quedé bastante sorprendido, nunca antes durante mi tiempo de Nguello había recibido una respuesta así, y ahora como Tata me esperaba cualquier respuesta menos esa.

No hay problema– Sonreí, aunque internamente confieso que estaba preocupado ¿a donde voy yo a resolver mi duda? Me dispuse a ayudarle a limpiar el suelo manchado por lo que él se encontraba haciendo. Se hicieron unos diez o quince minutos de silencio, el rostro de mi Tata era serio.

Vamos a indagar la cosa tú y yo– Resolvió finalmente.

Las semanas siguientes fueron de investigación, fuimos con su Tata y otros Tatandis que él conocía. La duda fue de sobra satisfecha; aprendimos todos. Y a partir de ese momento algo cambió. De alguna manera me sentí más unido a mi Tata, reflexioné que aunque él tenía un gran conocimiento, infinitamente superior al mío, seguía siendo un eterno estudiante. Pero lo más importante, descubrí que no le importaba estudiar junto a un ahijado alguna cuestión.

Hace una década de aquello, aproximadamente, pero lo recuerdo cada vez que veo que un religioso esquiva una pregunta; bien sea diciendo “esto es secreto”, o bien sea mintiendo e inventando una respuesta que sólo existe en su imaginación.

Todos, padrinos y ahijados, debemos tener siempre presente que la religión es profunda como ni imaginamos y que todos somos eternos estudiantes. La duda, el desconocimiento, de algo en concreto y muy particular no nos define; nos define lo que hacemos con ella.

La duda es la madre del conocimiento.

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Los ahijados, sus tipos.

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Un Munanzo es una casa religiosa del culto conocido como Palo Mayombe. En él se distinguen, además del mayor y las principales plazas u oficios, un número determinado de ahijados e inclusive, en muchos casos, en torno al Munanzo están gravitando un número de personas, llamémoslas “simpatizantes”, que tienden a beneficiarse de frecuentes servicios, consultas, resolución de problemas, guia, etc; sin necesidad de estar oficialmente consagrados en el culto con las responsabilidades que esto supone.

Centrándose durante un momento en el núcleo de ahijados de la casa, en algunos Munanzos podemos distinguir dos categorías que a lo largo de este artículo llamaremos Ahijado A y Ahijado B. Los dos ahijados son hijos del fundamento mayor de la casa, tienen exactamente las mismas ceremonias y consagraciones hechas por su padrino, y supongamos que tienen la suerte (otros no la tienen) de radicar en la misma ciudad de su mayor y por ende tener proximidad al núcleo más activo del Munanzo. Sin embargo, las diferencias se dan en el propio interior de cada ahijado y su predisposición al trabajo y el aprendizaje.

El Ahijado A, es un tipo de ahijado a menudo dominado por la curiosidad. La religión es un elemento muy importante en su vida, a la par de otros elementos vitales como por ejemplo su familia personal, mantiene una relevancia para estos aspectos que le mueve visceralmente a desear superarse a sí mismo. Esto provocará que acuda con su padrino con cierta frecuencia, llevará algún presente para el fundamento porque no olvida la cantidad de veces que el fundamento le ha sostenido, aconsejado, resuelto… a él y a su familia. A veces será una botella de aguardiente, otras será un número de tabacos, pero otras veces será apenas un par de velas. Es conocedor que el fundamento no desea verle pasar miseria, y en cada encuentro lleva presentes que puede permitirse sin comprometer su economía.

Tras saludar al fundamento en lengua, a la manera en la que ha sido enseñado por sus mayores, y entregar los presentes al fundamento, se sentará una o dos horas con su Tata y hablará sobre religión en profundidad. A menudo irá con su libreta, anotará conceptos, y en su casa los reflexionará e interiorizará. De esas reflexiones seguramente surjan más preguntas que en la próxima ocasión tratará de resolver.

El Ahijado A, siempre que puede acude a ayudar a su padrino cuando éste atiende a otros ahijados o clientes. Aporta su ayuda física y energética y beneficia a su mayor de esta manera, pero además aprende la profundidad de los oráculos y procedimientos a medida que ve como su mayor los emplea. Se crea una dinámica de retroalimentación que le beneficia personalmente y beneficia a los demás, la suma de estas ocasiones, junto a las frecuentes visitas a su padrino, le hacen paulatinamente crecer en conocimiento y su práctica religiosa personal se vuelve cada día más profunda, resolutiva y enriquecedora.

Es un ahijado que confía en su padrino y en el fundamento de su padrino, la confianza se ha forjado a través de la rotunda demostración, no se basa en la ingenua fe. Por eso, el Ahijado A es una persona libre en el sentido auténtico de la palabra. Sabe que manteniendo unos principios morales, dejándose aconsejar por los fundamentos y colocando los problemas en sus manos a través de la consulta y los procedimientos que salgan de la misma, no tiene absolutamente nada que temer. Su vida evoluciona y alcanza sus metas personales gradualmente, su familia tiene también su bienestar asegurado y eso, con el tiempo, forja un sentimiento de auténtico y profundo afecto y gratitud hacia los fundamentos y sus mayores.

El Ahijado A acude a los ensayos del Munanzo, pone a disposición todo su talento y también toma grandes dosis de conocimiento a través de cada Mambo (canto sagrado) que va aprendiendo.

Al Ahijado A no le importa, incluso, tomar el coche y conducir dos horas para poder hacer esto… en el caso de que no viviese exactamente en el mismo sitio. Del mismo modo que a una persona no le cuesta hacerlo para visitar a un familiar, pues aunque su gente (religiosa) es una “familia aparte” de su familia “biológica o fiscal”, sigue siendo un concepto familiar parecido en muchos sentidos.

El Ahijado A no es problemático, colabora para mantener el lazo fraternal que debe imperar en el ambiente del Munanzo. Sin embargo, a veces los caracteres no cuadran bien; y en ese caso el Ahijado A se mantiene neutral, ajeno. No lo hace por satisfacción personal sino por conocimiento. Él tiene un vínculo sagrado con el fundamento de su mayor, del cual él “nació” el día de su iniciación, pero los demás ahijados también lo tienen. Su neutralidad es un beneficio que le hace al fundamento y al conjunto de la sociedad que cohabita en el Munanzo, como religioso sabe que si hay una persona mal intencionada, más pronto que tarde el fundamento gestionará ese problema… por eso sabe que él no debe de preocuparse.

El Ahijado A, acude a todas las ceremonias convocadas en su Munanzo, al menos lo hace siempre que puede, más trata de cuadrar su agenda para que el número de asistencias sea mayor al de las ausencias. Hay veces, probablemente varias, en las que no pueda presentarse pero siempre telefoneará a su padrino para excusarse, desear buen transcurso en el plante y enviar saludos afectuosos. Cuando va, participa activamente y en las fiestas disfruta con sus hermanos y su padrino. Mantiene un profundo respeto hacia las mujeres (o hacia los hombres, en caso de que sea una mujer) sabiendo, como bien sabe, que el Munanzo no es un club social donde conocer parejas, es una casa religiosa y esto no cambia por muy buena que sea la fiesta y suculento el banquete.

Canta los mambos, toca el cajón o tambor (en caso de estar capacitado), repiquetea con las palmas, e incluso si se atreve baila. Disfruta honestamente y no le cuesta dejar disfrutar para ayudar a un hermano que, durante el frenesí, cae en trance de posesión. Momento sagrado donde las entidades comparten la fiesta con todos, y donde se producen muchos misterios que aquí no vamos a revelar.

El Ahijado B, por su parte, es todo lo contrario. No esta movido por esa visceral sed de conocimiento, es más se inició con la pretensión de hacer más fácil su vida moviéndose lo justo. O incluso para tapar de su vida huecos que únicamente son responsabilidad de su indolencia. Su intención es aprender lo mínimo y llegar a tener ahijados propios, lucrarse y encima ser reconocido en la sociedad religiosa, no siendo consciente de su propia mediocridad.

Seguramente haya recibido no pocos favores de los fundamentos de la casa, pero lo ve como algo normal que debe darse. Su poca intención le hace no visitar a su mayor, y cuando lo hace a veces ni saluda al fundamento ¡Ni de broma llevó un presente!

A veces le reclama a su padrino, pareciese que quiere un curso por correspondencia (como si de un colegio se tratara) moviendose de su sofá lo justo. Tiene muchas cosas que hacer, claro, tiene responsabilidades familiares y laborales (y es comprensible) pero también tiene que salir todos los fines de semana de fiesta, hacer viajes y excursiones ¡y por Dios! No olvidemos las ineludibles 6 horas diarias en la Play Station ¡sacaron el nuevo Fifa! ¿qué hay mas importante que eso?

En el Munanzo ha tenido episodios problemáticos, incluso en alguna ocasión el mayor ha tenido que intervenir. Tal vez incluso en una ocasión llegó a ser sancionado con dureza por una falta de gravedad relativa.

En una fiesta apenas se entera de nada, está más pendiente de lo bien que baila la persona de enfrente. Si no intentó algo con esa persona no es respeto, más es temor de su mayor.

Ha tenido alguna rabieta, no comprende por qué otros hermanos demuestran mayor conocimiento que él. De hecho, ha pensado en abandonar su Munanzo varias veces. No puede evitar la envidia cuando otro hermano recibe la licencia del fundamento mayor, para obtener un fundamento propio y abrir su propio Munanzo -¿por qué él y no yo?- se pregunta.

Es difícil verle en alguna ceremonia, el 80% de las que ha acudido son porque eran para él. De vez en cuando hará un regalo a su padrino, tal vez al hijo de éste, pensando que así ganará puntos. Pero su frustración es enorme cuando entiende que todo depende de lo que diga el fundamento, no su padrino, e infelizmente el fundamento es francamente difícil de engañar.

Otras veces no será un regalo, sino lo que él cree que es un regalo: llevará clientes, pensando ilusoriamente que su padrino depende de sus ahijados, cuando el buen padrino depende únicamente de él y forma la realidad a su voluntad cuando trabaja con su fundamento.

¿Que ocurre cuando uno y otro fundan su propio Munanzo?

El Ahijado A, finalmente funda su propio Munanzo. Es un ser humano y como tal tiene ambiciones, sin embargo ha invertido muchos esfuerzos en verlas edificadas y, ahora por fin, tiene sus ahijados.

En parte siente un poco de nostalgia de su “tiempo de crianza” a la sombra de su padrino, han sido muchos momentos de diversa naturaleza y se han forjado lazos sanos de afecto que se han vuelto sólidos con el paso de los años y las decenas (puede que cientos) de veces que el fundamento ha obrado a su favor. Se han cumplido todos los procedimientos rituales para ello, al menos todos los exigidos en su linaje, y mantiene contacto con su padrino.

Su labor lleva implícita todos estos años de aprendizaje, y aunque no estará exento de errores (de los que aprenderá) sabe que su padrino está a un “teléfono” de distancia para resolver dudas. Algo que sin duda será necesario durante los primeros años.

A veces plantarán juntos en ceremonia, tal vez sean varios Munanzos: el suyo, el de su padrino y el de uno o dos hermanos más, que también dirigen sus propios Munanzos como él hace. Serán momentos emocionantes donde los ahijados del Ahijado A conocerán a su “abuelo en Nganga” y donde la fuerza de los fundamentos unidos obrarán proezas que escapan a la imaginación.

El Ahijado B, o bien su padrino cometió el error de darle esa licencia o bien decidió escindirse y autoproclamarse Munanzo. Ignorante de que sin determinadas ceremonias, la corriente energética del linaje no le ha sido entregada.

Ese ahijado nunca volverá con su padrino, olvidará rápidamente las fechas de Aniversario del fundamento y ¡vete tú a saber que le cuenta a sus ahijados! Algunos conocimientos tendrá, sin duda, por lo que sorprenderá a los más inexpertos y se hará con una cartera de clientes, entre los cuales se contará sus propios ahijados; pues muy seguramente se fije más en la cartera de los ahijados que en su espiritualidad y bienestar.

Llegará el día, sin embargo, que comiece a tener que lidiar con problemas profundos y no sabrá desenvolverse. Fracasará. Quién sabe si por culpa de esto incluso algún ahijado saldrá mal parado.

Llegará a oídos de su gente, de su mayor, del Tronco de su rama… y tomarán cartas en el asunto. Lo que sigue es privado, pero créame, el Ahijado B termina arrepintiendose de haber hecho el payaso y probablemente huya a otra fe (habitualmente la Santería) contando algún cuento de camino.

Volverá a comenzar la rueda, pues si la Nganga no es tonta, los Orishas tampoco… y se irá acercando el fin de su torpe recorrido religioso.

Brujería y paranoia

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A lo largo del tiempo, todos os encontraréis con multitud de personas que afirman ser víctimas de una agresión espirtual dirigida por alguna persona: amigos, enemigos, compañeros de trabajo, familiares, padrinos, ahijados, vecinos, y un largo etc. Están desde las historias mas coherentes hasta las más rocambolescas. Sin embargo, muchas de ellas no son reales.

Hay un sector de personas profundamente paranoicas que no han entendido que formar parte de un culto de características mágico-religiosas no es un sinónimo de vivir en el mundo de Harry Potter. Achacan cualquier circunstancia a una agresión y a menudo es la excusa perfecta para explicar un fracaso que, verdaderamente, sólo es producto de su indolencia.

“He suspendido un examen, mi ex me está tirando brujería”. No señor, usted ha suspendido el examen porque en los meses previos no dio “palo al agua” y prefirió ver la televisión, acudir a la fiesta del vecino, o tomarse unas vacaciones en la playa. Usted, sencillamente, no ha estudiado y aunque fuese cierto y su ex esté montando un trabajo contra usted, el examen era claro suspenso aunque no lo estuviese haciendo.

Muchas personas están extrañamente inhabilitadas para hacer un ejercicio de autocrítica para diagnosticar que actos realizaron para verse en condiciones desagradables (causa y efecto). Si no buscas trabajo, no trabajas. Si maltratas una relación, la persona se va con otro (no hay amarre), si no estudias suspendes, si cometes un delito vas preso. Es una lógica natural de la edificación, primero de la naturaleza, después del funcionamiento de nuestra sociedad.

Estas personas son alimentadas por religiosos con intereses que distan mucho de estar enfocados en el bienestar ajeno, y están más pendientes del bienestar propio. Desgraciadamente son muchos los religiosos que cumplen estas características. Ellos ratificarán la sospecha de una persona que, tan solo es víctima de la paranoia, y marcarán una serie de pautas a realizar a cambio de una suma de dinero. Después de unos meses, vemos a las mismas personas que incomprensiblemente siguen asegurando ser víctimas de una agresión, que “el sacerdote al que visité no pudo hacer nada, aunque lo intentó”. He visto casos donde la misma persona ha recorrido media docena de sacerdotes empujada por la misma ansiosa paranoia y ha dejado miles de dólares o euros en el recorrido.

¿No se han preguntado que tal vez no existe ninguna agresión?

Lejos de buscar culpables en situaciones así, deberíamos establecer unas pautas para las personas que buscan ayuda. Desde aquí proponemos algunas:

  1. Descartar que la situación que aqueja a la persona sea producto de las propias decisiones y acciones de la persona. Reenfocar entonces el problema de un modo distinto, en el que la persona pueda resolver la situación concreta y eliminar el patrón de conducta nociva que la llevó a él.
  2. No atreverse a alimentar paranoias sin descartar desajustes astrales de la persona de orígenes muy diversos y que tienen soluciones distintas.
  3. Tampoco atreverse a alimentar esas paranoias sin antes asegurarse que, en caso de ser realmente un problema de origen espiritual, no sea fruto de entidades de caracter obsesor. En este sentido estudiar a fondo la clave (o claves) que la hacen ser víctima de estas entidades y, por supuesto, solucionar desde la obsesión hasta la clave.
  4. Ser honestos y tener la capacidad de “perder dinero” diciendo: Señor, usted perdió el trabajo porque era un indolente, no hay brujería ni cuento de camino. 
  5. Extremar estas medidas cuando se trata de ahijados, no permitiendo crear religiosos paranoicos y sufridos, sino eficientes y mejorados, personas resolutivas y desenvueltas que algún día, con los años, eduquen a su vez a otros religiosos de idénticas características. La tarea del padrino es educadora y protectora.
  6. Reconocer la existencia de personas que no desean ser ayudadas, sólo quedarán tranquilas cuando les des la razón. Cualquier tratamiento que usted haga será inútil, y tratar sus fantasías por dinero es una deshonra que terminará pagando usted a un precio mayor del que ha cobrado.

Esta es la media docena de reflexiones que lanzamos y que, en la práctica, hemos visto eficientes para tratar este tipo de casos tan frecuentes.

Sin embargo, el lector no debería confundirse pensando que subestimamos las agresiones espirituales. Por supuesto que se realizan, y algunas tienen desenlaces fatales. Pero la existencia de este problema requería un artículo específico sobre las “falsas alarmas” y desde este punto de vista exclusivo hemos escrito.

Tal vez usted, que está leyendo esto, se encuentre en una situación así y considere ser eterna víctima de agresiones ¿esta usted seguro? ¿ha meditado y explorado las otras (muchas) causas, humanas y espirituales, que pueden aquejarle en origen antes de convencerse de que es la víctima de algún malintencionado hechicero?

 

Desmitificando tonterías. Parte 1

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Se han escrito tantas y tan abrumadoras cantidades de estupideces sobre el culto del Palo Mayombe, a veces origen de la ignoracia y otras veces de la mala intención, que pensamos que tal vez dedicar algunas publicaciones a desmontarlas sea de utilidad para nuestros lectores. En las siguientes publicaciones lanzaremos artículos con las principales cosas que debemos desmitificar, bajo el título “Desmitificando Tonterías“. Entendemos, y hasta respetamos, que el lector no acepte esta labor y prefiera quedarse con sus propios conceptos… pero aspiramos a que otro sector, por lo menos, tome estas observaciones como punto de inicio a una investigación personal que le permita sacar conclusiones propias y sólidas.

Abriremos este capítulo con, tal vez, la afirmación mas inexacta que pueda haber sobre este y cualquier otro culto afroamericano: que es un culto al Diablo.

Pero veamos ¿quién es el Diablo? Para explicar la verdadera naturaleza de esta entidad debemos remontarnos al Judaísmo (religión-madre del Cristianismo y el Islam al compartir el mismo dios que le fue revelado a Abraham… y donde, por cierto, el Diablo no existe) de épocas de la precristiandad y situarnos en Ha-Satan.

Ha-Satan en arameo significa “El Adversario”, una figura mitológica del Judaismo que cumplía la función de espía y tentador de los seres humanos. En contraste a la visión del Cristianismo, Ha-Satan no era ninguna contraparte de Dios sino un enviado por Él para probar al ser humano y diferenciar entre el buen y el mal judío. Tal vez su papel no fuese muy popular, después de todo era el tentador que conseguía hacer caer a las personas en toda clase de violaciones de la Ley de Dios… más seguía siendo, pese a quien le pese, un servidor de Dios que cumplía con su voluntad. Nada de ángeles caídos, gobernantes de inframundos subterráneos, cuernos, fuego y tridentes.

Se entendía, simple y llanamente, que ninguna criatura celestial creada por Dios (y Ha-Satan lo era) podía contravenir su voluntad, ni carecer de imperfección alguna, ni desvío de su mandato. Que un ser celestial comenzase una rebelión contra Dios era, pues, tan impensable como imposible. Existían criaturas celestiales, y claro que sus tareas específicas podían ser más populares que otras, pero Dios carecía de enemigo. Ha-Satan era el adversario del hombre, el espía y su tentador.

El advenimiento del Cristianismo supuso un hito, en sus continuos Concilios se percibió la necesidad de dar una respuesta a las desgracias humanas ¿Por qué Dios permitía aquello, si Dios era Todopoderoso y amaba a su creación? ¿Quién era el culpable? Ni tan si quiera los “hombres de Dios”, presuntamente perfectos, estaban al margen de las consecuencias de las guerras, las enfermedades, los desastres naurales ¿cómo podía ser? Resolvieron que Ha-Satan, muerto el arameo llamado Satanás, era el responsable.

Aquello era un arma terrible, porque Dios, decían, era único y verdadero ¿y todos los que adoraban otras cosas? Logicamente a Dios no, asi que tenía que ser a su adversario… así comenzó la tragedia más grande de toda la historia de humanidad. La Inquisición, la trata de negros, persecución a minorías étnicas, y un larguísimo etc. El Islam, por su parte y posterior, como era, al Cristianismo, ya aceptó endémicamente esta figura. Aunque desde luego la sacaron menor rédito que los cristianos.

Numerosas influencias greco-latinas configuraron la mitología respecto a este ser recién inventado (reinterpretado mas bien): Hades, Lucifer (el dios romano, cuya contraparte griega era el dios Fósforo), y una mezcla del hebreo Azazel y, probablemente, del dios griego Pan…

Como si de Frankenstein se tratara, tomando miembros de diferentes dioses antiguos de la Europa pre-cristiana erigieron una imagen con la que representar su reinvención sobre la figura de Ha-Satan y nació el terrible Satanás.

En el mundo tiene que haber de todo, y también tiene que haber satanistas. Así, el norteamericano Howard Stanton LaVey (más conocido como Anton LaVey), fallecido en 1997 a los 67 años de edad, escribió su famosa obra The Satanic Bible (La Biblia Satánica) en la década de los 60, con el boom de los movimientos pseudo-ocultistas que precedió a la New Age. Y fundó, creo que de manera paralela, la famosa Iglesia de Satan.

De todo esto sacamos, lógicamente, varias conclusiones:

  • Satanás es una figura mitológica del Cristianismo. Del mismo modo Zeus es una figura mitológica griega, Osiris egipcia y Thor escandinava. Nosotros no somos antiguos escandinavos, ni antiguos egipcios o griegos, ni tampoco cristianos. El Palo Mayombe no observa esa figura.
  • El Satanismo como culto teista a la figura de Satanás es creada en la segunda mitad del siglo XX en USA. Es decir, siglos después y en otro país, en comparación al Palo Mayombe cuya identidad enraiza en los esclavos de la isla de Cuba a partir del S. XVII.
  • El Palo Mayombe es un culto a la naturaleza, y entre las complejas facetas de la misma existen aquellas facetas volátiles, violentas, agresivas. De este modo, conocemos (como todas las culturas del mundo) nuestras propias interpretaciones de estos fenómenos y las entidades que lo provocan; pero ni adoramos estos fenómenos, ni consideramos que exista cosa diabólica en el universo… pues nuestro Dios sí es perfecto.
  • La adoración del Ngangulero es exclusiva a Nzambia Mpungo, en primer lugar, como Dios Todopoderoso expresado de múltiples formas lingüísticas en el territorio Bakongo del que procedieron los esclavos que dieron origen a nuestro culto en Cuba. En segundo lugar, a los ancestros, y consideramos la Naturaleza una manifestación última de la complejidad de Nzambia teniendo una visión profundamente animista sobre sus componentes.
  • Consideramos ser responsables de nuestros propios actos, y como seres imperfectos, estos actos pueden ser imperfectos… y de hecho lo son. Más el Mayombe es un culto que invita a hacerse cargo de los propios errores, y no a culpar a un hombre con cuernos que vive en un mundo remoto de un inframundo desconocido.

Conclusión:

No sólo no rendimos culto al diablo sino que ni creemos en él, y aquel que lo haga sólo esta creyendo en un ser de la mitologia cristiana. Tan respetable como si yo me dedico a creer en el dios Zeus, más eso no significará que Zeus conforme parte de la teogonía del Mayombe… y Satanás tampoco.